Buenos Aires, 12 de junio de 2017

Este 12 de Junio, Ana Frank hubiera cumplido 88 años. Pero no pudo: el nazismo y su maquinaria de muerte, odio y horror lo impidieron. ¿Por qué? Por el solo hecho de ser judía.

Ana Frank fue una entre el millón y medio de chicos judíos menores de quince años, que fueron masacrados. Junto a ellos, fueron asesinados también niños discapacitados, de origen eslavo o gitanos, o que predicaban como Testigos de Jehová.

Ana Frank

Estas estadísticas no consideran, sin embargo, a todos aquellos niños y niñas que murieron por los bombardeos, las enfermedades, el hambre, la soledad, la ausencia o el desarraigo.

Después de que cesaran de ocurrir aquellas experiencias, horribles, parecía que nada de esto podía volver a repetirse. Se pensaba que el costo humano, ético y material había sido tan importante que esos padecimientos no volverían a tener lugar en el mundo. Sin embargo, sí lo tuvieron: la Humanidad asistió, una vez más, a horrores como el Apartheid, guerras, hambrunas, discriminación, dictaduras, racismo, golpes del Estado. La opresión se reiteró a lo largo de todo el Siglo XX y sigue sucediendo en el Siglo XXI.

Nuestra obligación, ética y humanitaria, será trabajar para construir sociedades libres, democráticas y respetuosas del otro. El lema Yo soy los otros, yo soy nosotros debe tener vigencia permanente.

La propuesta es tender puentes, puntos de encuentro —con la conciencia limpia, el corazón franco, las manos abiertas— para recibir y para encontrarnos con aquellos que, no siendo como uno, son como uno.

En este nuevo aniversario del nacimiento de Ana Frank, el Idisher Cultur Farband / Federación de Entidades Culturales Judías de la Argentina (ICUF Argentina) y todas sus instituciones adheridas en todo el país redoblan su compromiso activo por lograr que este sea un mundo de paz, equitativo, justo y solidario, en el que la valoración sea el ser, y no el tener.

Marcelo Horestein 			  Isaac Rapaport
Presidente 			 Secretario General